¿Eres feliz teniendo tantas cosas?
Ni le haces caso a muchas de tus pertenencias materiales. Ni piensas mucho en ellas.
Los objetos que la mayoría de personas utilizan más son celular, televisor y ropa. Todo lo demás que poseen muy pocas veces le prestan atención.
¿Por qué poseer demasiado puede ser una carga para tu salud mental?
Cuánto más compro y poseo muchos objetos, se me viene a la mente las responsabilidades que la mayoría de nosotros pasamos por alto. Tratar de mantenerlos, la preocupación de que se estropeen o los roben. ¿En serio vas a recordar todas esas veces que sentiste todo lo mencionado y decirte a ti mismo que lo has disfrutado? Yo no lo creo.
Piensa en los carros. Algunos tienen que pagar alquiler para guardarlos en una ubicación segura, algunos se preocupan por los delincuentes que posiblemente lo roben con éxito. He visto que algunos pasan horas limpiando su carro y manteniéndolo. Estas cosas se comen tu tiempo y algunas veces te deja una carga mental.
Espero que con ese ejemplo me haya explicado.
De hecho, hay cientos de objetos en casa que ni he tocado en meses; y otros, años. Y estoy segurísimo que tú también.
Muchas personas están obsesionadas con poseer y comprar. Una vez cuando estuve en casa de una amiga, a la distancia pude notar en su armario muchas prendas con las etiquetas aún puestas. Le expresé mi asombro. Dijo que aún no los había utilizado y que los había comprado solo para tener más variedad. Lo que me sorprendió más fue que me dijo que se los había comprado meses atras.
Es muy probable que estés o hayas estado en una situación así.
Cuánto menos poseo, menos me tengo que preocupar de lo que tengo que mantener, ocupar espacio, tener que arreglarlos. Por esta razón casi no compro nada nuevo a menos que necesite cierta cosa. Y me siento más feliz y con la mente más despejada.
Me he dado cuenta de que mejor se disfruta gastando en experiencias. Menos responsabilidades, ahorras tiempo y menos carga mental y por su puesto ahorras más dinero.
Experiencias como invitar a mi madre a comer un nuevo plato, ir a pasear, un pequeño viaje, divertirse con amigos/familiares, jugar deporte o cualquier otra experiencia en la que vivas básicamente te vuelven más feliz que simplemente comprar nuevos juguetes que creías que querías.
Una vez que lo compraste, después de un tiempo, o peor aun en dos días, ya pierdes la ilusión y es una cosa cualquiera para ti.
Valoremos más las experiencia que las posesiones. Lo disfrutarás más y quedará en tus recuerdos y te sentirás más satisfecho.